La Noche blanca de Avilés
La Noche Blanca transforma Avilés en un gran escenario de arte y cultura con más de 70 actividades repartidas por toda la ciudad. El evento, con epicentro en la Factoría Cultural, celebra la diversidad artística a través de conciertos, teatro, danza, exposiciones, talleres, cuentacuentos e instalaciones urbanas, combinando propuestas para todos los públicos y fomentando la participación activa.
Los espacios culturales de Avilés, como el Conservatorio, el Museo de la Historia Urbana, el Palacio de Camposagrado, el Palacio de Valdecarzana, el CMAE, la Casa de Cultura, la Casa de las Mujeres, el Centro Niemeyer o las galerías Amaga y Octógono, albergarán conciertos, exposiciones, performances y visitas guiadas. Destacan la adaptación de Gianni Schicchi por la Compañía Infantil de la Ópera de Oviedo y muestras de arte contemporáneo y experimental.
Las calles y plazas también son protagonistas con actividades infantiles como la búsqueda de la casa del Ratoncito Pérez, talleres creativos, arte urbano, danza, música, teatro y performances visuales, muchas de ellas abiertas al público sin inscripción previa. La programación busca la inclusión, la reflexión artística, el encuentro entre generaciones y el disfrute compartido del espacio público. Todo ello con entrada gratuita, confirmando a la Noche Blanca como una gran celebración colectiva del arte en sus múltiples formas.
Nosotros como años anteriores participamos en este evento este año recrearemos la visita que una delegación de ciudadanos de La Florida realizo a la ciudad de Avilés en 1.924, con el título «100 años de un hito Histórico».
Entre las 13:00 h. y las 15:00 h.
Recorrido: Salida de la estación de Renfe, Calle Emile Robin, Plaza Pedro Menéndez, Plaza la Merced, Calle La Cámara y llegada al Ayuntamiento donde se representará la micro obra escrita por José Rico.
El grupo del taller de teatro de la Asociación de vecinos Pedro Menéndez de Avilés, la banda de música, el grupo de danza Ximielga la Saya, Swing 4, grupo de Indianos, Gato Negro teatro, también estarán con nosotros, EPYCO ESCUELA DE MODA DE OVIEDO y ASOCIACION CULTURAL EL BURION DE LLANERA y los Actores Fran Roldan y Dulce Victoria Pérez Rumoroso, que recrearán la llegada y recepción oficial de la delegación americana de San Agustín de la Florida en 1924. Coches de época, pasacalles, danzas, música y teatro nos trasladarán a ese momento histórico.
RECORRIDO: Salida de la estación de la Renfe y llegada al Ayto.
Salimos de la estación de Renfe, C/ Emile Robin (Pancarta de bienvenida) a la altura de la botella/Estatua de Pedro Menéndez, Plaza Pedro Menéndez, C/ Pedro Menéndez, Plaza la Merced, C/ La Cámara y Plaza de España (Ayuntamiento de Avilés).
MEDIOS. Coche de época, Recreacionistas AAVV Pedro Menéndez (Años 1920), Banda de música, Grupo de danza Ximielga La saya, Swing 4, Grupo indianos, Grupo del taller de teatro de la AAVV Pedro Menéndez en colaboración con Gato Negro teatro, EPYCO ESCUELA DE MODA y ASOCIACION CULTURAL EL BURION, Sonido Berto Ferrer, para todo este evento
SINOPSIS.
En la estación de Renfe se recibe a la Delegación Americana por un grupo de personas caracterizadas de la época, con banderas de españolas y de EEUU, se interpretan danzas y/o música por parte de la banda y Ximielga. En Emile Robin (Pancarta ) empieza el pasacalles ,Coche ,Banda y las personas que los reciben y por todo el recorrido se irán sumando grupos ,como Swing que estarán en la Plaza Pedro Menéndez donde bailaran acompañados por la banda de alguna pieza de la época, caracterizados y paseando por todo el recorrido anunciando que la recepción oficial será en el Ayuntamiento donde se interpretar una micro obra de teatro donde se contara lo ocurrido hace 100 años, y lo que pasara este año que se cumplen los 100 años de efemérides en agosto entre los días 7 y 14 de agosto 2024.
Recreación de la llegada y recepción oficial de la delegación americana de San Agustín de la Florida en 1924
El 7 de agosto de 1924 una delegación estadounidense, encabezada por el embajador Alexandre Pollock, llegó a Avilés procedente de Florida para mover los restos mortales de Pedro Menéndez y ayer la misma delegación con aquellos protagonistas partió de la estación de Renfe en una recreación de este centenario. La versión tuvo un matiz diferente porque un Ford A, de color verde, matriculado en 1928, que debía llevar al embajador y a su esposa, no quiso arrancar. Lo hizo más tarde y su presencia dejó a un lado el sinsabor del retraso.
El recibimiento fue a semejanza del real, con una banda que hizo temblar el himno americano y una gaita que puso a bailar el folclore regional. Todo estuvo organizado por la Asociación de Vecinos Pedro Menéndez que mantiene viva su memoria.
Tras los honores, cuatro intentos fueron suficientes para darse cuenta de que el coche no tenía el día para desfilar, así que los protagonistas iniciaron el callejeo a pie, sin perder la sonrisa ni la honorabilidad que transmitían sus rostros. Tanto el embajador como su esposa, los actores Fran Roldán y Dulce Victoria, resultaron ser de verdad.
El séquito, impecable. Sombreros de paja con cinta para los caballeros, trajes de gris o negro, con chaleco a juego, hombres que se atusaban los bigotes al ritmo de un ligero y húmedo viento que prohibió a las nubes descargaran sobre este histórico evento.
Labios marcados, pelo ondulado, vestidos largos o a media pierna, con bordados serios, bolsos de terciopelo, pendientes largos, collares de perlas, cintas en el pelo, tacones medios adornos estilo charlestón y, también, sombreros, muchos sombreros.
Entre todos ellos, un grupo de jóvenes llamaban la atención por su vestimenta igual de elegante, pero más risueña, confeccionada para la ocasión, como la mayoría, pero con puntadas juveniles que transmitían alegría. Eran alumnos de la escuela gijonesa y ovetense Epyco, de corte y confección. La mayoría habían dedicado trescientas horas a patronar, medir, coser, probar y retocar sus atuendos. Guillermo Gento quiso hacer un traje de 1899, el más antiguo, inspirándose en «la muerte por arsénico, que se utilizaba para teñir las telas de verde». Lucía Cabero se inspiró en Titanic y eligió un tono azul noche que brillaba entre el gentío. «Es lo más duro que he hecho hasta ahora, por la presión del tiempo», dijo. Alba Sánchez recurrió a Los Bridgerton, con el corte bajo pecho, el fajín y el tono amarillo. Marina Suárez lucía un vestido de agosto de 1911 sacado de «una foto de las mujeres adineradas de la época».
El escenario se movió hasta el Ayuntamiento donde los discursos hicieron de colofón.

